Una aventura llamada Río Piedras

Durante el día de ayer mi hermana y yo nos dirigimos hacia Río Piedras por 2 razones:

1)Ella iba a firmar su contrato de trabajo y

2)yo iba a tomar el Tren Urbano hasta Sagrado para orientarme sobre la maestría.

Llegamos a eso de las 10 am, dejo a mi hermana en la calle Humacao y rápidamente encuentro estacionamiento en esa misma calle.

Estaciono mi carro y me da con ponerle el bastón (para que mi padre no me pelee y me diga que no lo uso) y cuando voy a salir, la alarma del carro comenzó a sonar y ni siquiera sé por qué rayos estaba sonando.

No sabía cómo apagarla, tuve que salir del carro y ponerle la llave en la puerta hasta que se apagó.

Paso el pasme y comienzo mi caminata hacia la estación del tren.

Camino frente la UPR y veo estudiantes caminando, autos, semáforos.

Llego a la estación del tren (Universidad), compro mi boleto y entro.

Bajo la gran escalera y me siento a esperar.

Luego de varios minutos llega el tren, se abren las puertas, entro y me siento.

En la parada de Piñeiro entra una señora de edad avanzada y camina hacia los asientos frente a mí, de repente el tren comienza a moverse nuevamente cuando de repente la señora cayo sin querer encima de otra señora.

Ella comienza a gritarle y pelearle a la señora porque querer sentarse al lado de ella habiendo tantos espacios vacíos y la señora solo sonríe y se sienta.

El tren sigue su curso y la señora sigue quejándose, con una cara no tan alegre y recibe la primera lección del día.

Un joven sentado al lado contrario de ella comienza a hablarle de la situación y como debe ser más tolerante con la otra señora y no pelear o quejarse porque todo fue un accidente.

La señora de edad avanzada solo sonrió y agradece.

Mientras todo esto ocurría, yo estaba pasmada y sin moverme (mi hermana decía que era una broma y me estaban grabando para ver mi reacción, así que, si me ven en tv, verán mi cara).

Llego a la estación Sagrado Corazón, mi destino final, y en la salida espero a mi hermana que venía de camino.

Mi hermana llega y comenzamos a caminar.

Son las 11am, hay un sol espectacular, maquillada y con una camisa negra comienzo a cruzar las calles de Santurce.

Persigo a este muchacho con un bulto (me imagino que es un estudiante) para ver si me lleva hasta la Universidad porque no sabía que quedaba tan lejos de la estación del tren.

Mis pies comienzan a doler y gotas de sudor comienzan a aparecer por todo mi cuerpo.

Pensé que nunca iba a llegar hasta que llegué. ¿Ajá? ¿Y ahora qué? ¿Dónde rayetes está la oficina de admisiones?

Entro al primer edificio y lo único que veo son salones, pasamos al segundo y veo más salones y un montón de estudiantes.

Pasamos por la cafetería y saliendo del ultimo edificio veo una señora caminando y para mi impresión tenía cara de profesora, así que le pregunto dónde estaba la oficina de admisiones y me envía a este gran edificio antiguo, columnas blancas, piso colorido y al final la gran capilla de la universidad.

No veo por ningún lado la oficina así que pregunto nuevamente.

Me dirigen hacia un pasillo bien largo y al final del laberinto (porque eran tantos pasillos que si parecía un laberinto) llego a la dichosa oficina.

Entro y el frío del aire acondicionado refresca mi cara, me anoto y boom en menos de 5 minutos ya estaba fuera.

¿En serio? Si, recibí mi orientación, papeles, todo lo que necesita y para afuera.

Saliendo del gran edificio antiguo sigo caminando por la acera del estacionamiento y me doy cuenta de que salí a la entrada principal de la universidad y que di un tour por toda la universidad que no era necesario.

Hablando con mi hermana de regreso a la estación, le cuento nuevamente todo lo que tuve que caminar para llegar a la estación del tren (universidad) y todo lo que vi, desde donde me estacioné al principio (que, por cierto, gracias a esa caminata me salieron burbujas de agua) me doy cuenta de que mi caminata por todo Río Piedras fue en vano.

Justamente a 3 minutos de donde me estacioné nada más y nada menos esta la estación de Río Piedras y yo no lo sabía.

Anteriormente había pasado frente a esa estación literalmente como 20 veces buscando un estacionamiento y yo, jamás la vi.

Caminé de más, sudé de más y para colmo mis piececitos sufrieron demás.

Comencé a reírme en cantidad, la gente me miraba y yo seguía riéndome porque no podía creer lo que hice.

Todo el camino de vuelta me la pase riéndome y diciendo “que aventura la de hoy” y mi hermana me dice: “una aventura llamada Río Piedras” y aquí está mi aventura.

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Escrito por

Me llamo Legna González y soy de la bella isla de Puerto Rico. Comunicadora, redactora y bloguera. Amo a Dios, escribir, la naturaleza y la fotografía. Gracias por tomar de tu tiempo y leer lo que escribo. Espero que puedan disfrutar leerlos así como yo escribirlos. ¡Un abrazo!

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