Un extraño en el avión

“Abrochencen los cinturones, estamos a punto de aterrizar”.

Despierto y veo por la ventanilla del gran avión el cielo azul sin fin y las nubes que lo complementan con su forma peculiar.

No se cuanto tiempo he dormido, solo se que estoy a punto de culminar mi viaje.

Ha llegado el fin.

Estiro cada parte de mi cuerpo y vuelvo a mirar por la ventanilla del avión.

Si en el cielo hay un comienzo, debe haber un final, pero, ¿cuál será el final de mi aventura?.

Me abrocho el cinturón y me percato de que a mi lado hay una persona mirándome.

Sonrío por cortesía y continuo preparándome.

No puedo evitar volver a mirarlo porque sus ojos son penetrantes pero su mirada es dulce.

“¿Te conozco?” pronunciaron mis labios.

“Ahora si” me dice esta dulce voz, agradable a mis oídos.

Suelto una carcajada en respuesta a su comentario.

“Nadie se cruza en tu camino por casualidad y tu no entras en la vida de alguien sin una razón, ¿no crees?”.

Asiento con la cabeza y me dispongo a recoger mis cosas.

Este extraño pasajero a pesar de que era un desconocido para mi, su compañía era placentera, era agradable, era importante.

Este hombre creaba en mi una sensación de tranquilidad y seguridad. Podía respirar paz estando cerca de el.

¿Podía confiar en alguien que apenas conocía?, ¿Quién era este hombre que provocaba algo en mi ser?, ¿Por qué sus ojos brillaban cada vez que me mira?.

“Eres diferente”, le dije.

Él solo sonríe y dice; “¿Te cuento una historia?”.

“Seguro”, le contesto con el fin de conocerlo mas.

Giro mi cuerpo hacia su dirección para concentrarme mas en sus palabras.

Estoy atenta y el comienza a hablar; “Mucho tiempo atrás había un hombre que sabía para que había nacido y su propósito aquí en la Tierra.

Sus papás siempre le contaban las historias de como el llegó a este mundo y para que había llegado.

Para un niño era emocionante saber que era especial y que haría algo grandioso.

Solo hasta que llegó el momento de enfrentarme a la realidad y comenzar a cumplir ese propósito, es que todo se complico un poco.

Tenia la sabiduría, las fuerzas, las ganas, el amor de hacer mi trabajo pero tenia miedo.

Ese miedo inundaba mi vida porque sabia todo lo que tenia que enfrentar.

No me preocupe porque el miedo era algo natural y se que me ayudaría a seguir.

Ese miedo no seria un impedimento para cumplir lo que se me había encomendado, ni detendrá lo que vendrá, por el contrario me daba mas fuerzas para seguir adelante.”

La azafata lo interrumpe para indicarnos que debemos colocar nuestros asientos en la posición correcta porque estamos apunto de aterrizar.

Procedemos a colocar nuestros asientos en posición y el continua hablando.

“Pasé uno de los dolores mas fuertes en toda mi vida.

Mi vida cambió totalmente desde que cumplí esa tarea que me habían asignado.

Deje que personas que amaba me lastimaran, me hirieran con sus actos y con sus palabras.

Confié demasiado y  lo único que recibí no fue tan bueno que digamos.

Yo quería darles lo mejor y que ellos pudieran tener un mejor futuro.

Yo creí que con mi amor podía cambiar a las personas, pero muchas veces ellas no quieren escucharme, no querían cambiar.

Les enseñe cosas buenas, cosas que podría ayudarles en la vida y darles una razón para vivir.

Di todo de mí y solo recibí heridas a mi corazón”.

Mientras este extraño hablaba podía sentir una corriente por todo mi ser.

Pude sentir su dolor.

Una sensación extraña me inundó.

“Moría por ellos, moría por la verdad, morí por amor”.

El avión comenzó con su meneo peculiar de aterrizaje.

Son los 5 segundos mas horribles pero ya estoy en casa.

Entre aplausos, risas y muchos deseos de llegar a casa, miro nuevamente por la ventanilla del gran avión y me pregunto; ¿Este es el fin? o ¿Habrá algo mas esperándome?.

Me volteo para despedirme de mi nuevo amigo y decirle que lamento no haber podido escuchar toda su historia.

Pero para mi sorpresa, ya no estaba, había desaparecido.

Miro para todos lados buscando su presencia pero no lo encontré, solo vi una nota que había dejado en el asiento y decía así: “Mi historia no ha terminado y la tuya apenas comienza.

Yo vivo y por eso tu vives también.

Nos volveremos a encontrar. Jesús”.

Los últimos 15 minutos de mi viaje los vivi junto a Jesús, mi eterno compañero de viaje.

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Foto por: Legna González
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Escrito por

Me llamo Legna González y soy de la bella isla de Puerto Rico. Comunicadora, redactora y bloguera. Amo a Dios, escribir, la naturaleza y la fotografía. Gracias por tomar de tu tiempo y leer lo que escribo. Espero que puedan disfrutar leerlos así como yo escribirlos. ¡Un abrazo!

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